¿Experimentando Temores?

(Juan 14:1-4)  1. No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. 2. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 3. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis. 4. Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.

En el capítulo anterior (Juan 13:36-38), Jesús les habló a sus discípulos acerca de su pronta partida, sus discípulos no entendían aún la importancia de esto. Imagino que en sus rostros se les notaba una tormenta de pensamientos negativos, sin embargo, Jesús les anima: “no se turbe vuestro corazón, creed (v.1)” y los consuela con una promesa: “donde yo estoy, vosotros también estaréis” (v.3).

Los corazones de los discípulos estaban llenos de una mezcla de emociones. Estaban tristes debido a la nada alentadora perspectiva de la partida de Cristo ¿Cómo se supone que enfrentarían esto? Hay por lo menos tres cosas que podemos observar que Jesús le dijo a sus discípulos.

NO SE TURBE
El verbo griego indica: la agitación de un mar embravecido, en el castellano se pronuncia como algo de inestabilidad, trastornar el orden o quitar quietud, la misma idea de la agitación del mar. Como en otro tiempo, Jesús quiere llevar la calma al corazón de los discípulos, como la llevó a la barca agitada por las olas en el mar de Galilea.

Notemos que no les dice: «Tratad de que vuestro corazón se haga insensible a la pena y al pesar», sino: «No permitáis que vuestro corazón sea turbado y agitado por el pesar»; no dejen que el temor los controle. El temor nos nubla y nos hace hacer cosas que no deberíamos hacer porque nos domina y no nos deja actuar de una manera adecuada. No nos deja disfrutar parte del fruto del Espíritu: Paz y gozo.

VUESTRO CORAZÓN
Al mencionar el centro de la actividad humana, el Señor quiere que mantengan el control de este centro; que guarden la serenidad de ánimo aun cuando la carne débil tiemble (comp. con Mt. 26:41; Mr. 14:38). Debían mantener la paz, esa paz que mas adelante les explicaría que el mundo no tiene ni entiende.

CREED
El corazón debe de tener toda la confianza en Jesús como en el Padre. Lo que ocurriría con Jesús era el plan de Dios quien controla todo, ellos no debían perder la fe. Mas bien debían aferrarse a Él como la única esperanza que produce la verdadera paz y quietud del alma para esperar en el cumplimiento de sus promesas (v.3) a pesar de toda circunstancia adversa. La fe en el Señor Jesús es la única medicina segura para los corazones afligidos.

APLICACIÓN
De la misma manera debemos hacerlo nosotros. En cada circunstancia no debemos permitir que se turbe nuestro corazón, sino más bien animarnos a través de las promesas del Señor y mantener la fe en él. Cristo ya hizo todo para que nosotros pudiéramos tener la verdadera paz al reconciliarnos con Dios, y nos da su gracia que nos sostiene para aguardar en sus promesas. Gloria a Cristo! Por su paz y sus promesas de vida.

“Este articulo es un fragmento de los sermones predicados por el Pastor Raul Santamaría.”

Pastor Misionero. Raúl Santamaría
Actualmente misionero catalítico de New City Network y Outreach en Mclean Bible Church. Consultor de la Southern Baptist Conservative of Virginia y Pastor Misionero de Iglesia Bíblica Bautista Emanuel.

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